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Historia de Las Gabias

Las Gabias constituye un espacio ideal para el ocupamiento humano, por sus buenas condiciones naturales: abundancia de agua, suelo favorable a la agricultura, etc.

Para encontrar los primeros indicios de presencia humana en Las Gabias, tenemos que remontarnos varios miles de años atrás, tal y como confirman los yacimientos arqueológicos de la Cuesta de los Chinos, en un promontorio en la zona de contacto entre la Vega y el Secano.

Con la dominación romana, la población se traslada a una zona cercana, donde encontramos con un importante asentamiento romano, del que se han descubierto las ruinas de un molino de aceite o almazara y varias viviendas, pero lo único visible de esta etapa es el Baptisterio Romano. Recientemente se han descubierto restos romanos en el anejo de Híjar.

En época de dominación musulmana se denominaba Gaviar Alcobra y Gaviar Alsogra (Gabia la Grande y la Chica respectivamente). Según el historiador Almagro Cárdenas, la palabra Gabia proviene de Gaviar, que significa sitio abundante en hoyos, debido a que al parecer existía un este lugar una colonia ibérica destinada a explotar las canteras de yeso aquí existentes.

La ocupación musulmana, que queda plasmada en el Torreón, una fortaleza árabe elevada en el centro de la población y que en sus ocho siglos de ocupación nos dejaron obras tan valiosas como el actual sistema de riegos y su red de acequias. Históricamente, El Torreón desempeñó un importante papel en la campaña final de Granada: En 1.490, fue tomada por los cristianos al mando del Gran Capitán, con la captura de 30 prisioneros. Este mismo año, el Rey Fernando el Católico mandó derribarla, lo cual no llegó a realizarse.
A finales del Siglo XV, a raíz de la conquista de Granada, en la Bula para la erección del Arzobispado de Granada (1.496), se establecieron las parroquias para la administración eclesiástica, entre ellas la Parroquia de Gavia la Grande, con los anejos de Gavia la Pequeña, Ixar y Cúllar.

La historia moderna de Las Gabias comienza con la reconquista cristiana y la repoblación llevada a cabo por Felipe II, llegando pobladores de distintos puntos de la península.

En el Siglo XVII, los historiadores, al mencionar a ambos lugares, se refieren a Gavia la Grande y Gavia la Chica, sustituyendo en el Siglo XIX la “v” por la “b”, pasando a conocerse ambos municipios con la denominación definitiva de Gabia Grande, con su anejo de Híjar y Gabia Chica, como dos municipios independientes, sin que en ningún caso apareciera el nombre de Las Gabias unificadamente.

Hasta el siglo XIX pertenecía a los Condes de Gabia y en este siglo XIX era uno de los pueblos más prósperos e importantes de la provincia, con la industria de los tejares en auge y el cultivo de lino, cáñamo y remolacha, hasta que se impone el cultivo del tabaco a comienzos del siglo XX.

La formación definitiva del municipio de Las Gabias se produce en el año 1.973 , con la fusión entre los antiguos municipios de Gabia Grande y Gabia Chica.

Desde entonces hasta hoy comienza la andadura del nuevo municipio de LAS GABIAS, un municipio con un inmenso abanico de posibilidades. Su oferta cultural y monumental, deportiva y social, turística y de ocio es muy amplia y variada: La belleza arquitectónica de su Iglesia Parroquial de la Encarnación; su imponente Torreón, vestigio árabe del siglo XIV; su villa romana simbolizada en su Baptisterio, del Siglo III; su entrañable Ermita; su impresionante Campo de Golf, sus instalaciones de Tiro Olímpico; sus tradiciones culturales y lúdicas, perfectamente reflejadas en las Fiestas Locales de Agosto en honor de la Virgen de las Nieves Coronada; los incomparables y dispares parajes de su fértil vega y su amplio secano, componen un menú difícilmente rechazable en cualquier época del año y al alcance de cualquiera, por su excelente enclave geográfico y su fácil acceso.

Influenciada fuertemente por su cercanía a la capital, cuenta con un futuro esperanzador, por el trabajo e iniciativa de sus gentes, por contar con grandes extensiones de terrenos vírgenes en el Secano, algo difícil en la saturada área metropolitana y cuenta con favorables expectativas, sobre todo tras la construcción del Campo de Golf y de Tiro Olímpico, con sus correspondientes establecimientos hoteleros, que están dando un gran impulso desde el punto de vista económico y turístico y sobre todo, por lo que aún queda por llegar, debido a la continua demanda de terrenos en nuestro municipio para proyectos de ocio.

TRADICIONES LOCALES

Las Gabias, a través de los años, siempre se caracterizó por una profunda fe y religiosidad. Durante todo el año se celebraban fiestas en honor de diversas imágenes como la Virgen del Rosario, la Aurora, San Antón, San Isidro, San Sebastián, San Marcos, Nuestro Padre Jesús, etc.

Así, existían tradiciones de gran arraigo, que con el paso del tiempo, lamentablemente se han ido perdiendo, como por ejemplo El Día de San Antonio, con la realización de los “San Antonio” en las viviendas que se velaban durante toda la noche.

En honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno se celebraba una gran procesión de su imagen cargado con su cruz en el mes de Abril: unos años se realizó en la madrugada del Viernes Santo, y en otras ocasiones salía en solitario en un día del mes de Abril, dentro de un ambiente extraordinario de emoción en el pueblo.

Los mayores recuerdan la celebración del día de San Antón, que era un santo muy querido en el pueblo y tenía su hermandad. Salía todos los años en procesión con su banda de música; siendo típico este día la realización de la típica olla de San Antón y la suelta del “marrano de San Antón”, que era cebado en las puertas de las casas por todos los vecinos.

También salía anualmente la hermandad de Las Animas, que cantaba por las calles, así como el Rosario de la Aurora, y San Isidro, cuya imagen era sacada en procesión por los labradores de la localidad.

Otra tradición que se ha perdido era la llamada popularmente en Gabia “el toque de los viejos”; y era que todos los días, de 3 a 4 de la tarde, tocaban para el Rosario en la Ermita, y todos los viejos iban a rezar el rosario.

La Virgen de Agosto era llamada en Gabia la “Virgen de las Trampas”, pues en esas fechas se ajustaban las cuentas de los segadores y se pagaban las rentas, y era normal que todos salieran entrampados.

Desde muy antiguo se realiza una tradición entre grupos de mujeres del pueblo, y es el pasarse Vírgenes y otras Santas Imágenes de casa en casa. Esto se realiza con la Purísima, la Sagrada Familia, María Auxiliadora, etc..; así, estas imágenes paran 24 horas en cada vivienda, donde se les rezan unas oraciones, se les hace alguna promesa y se les colocan algunas velas y flores, hasta pasárselo a la siguiente vecina o amiga que le corresponda.

También han dejado de realizarse las reuniones de las mujeres en las plazas, para efectuar el bordado al tul, constituyendo una muy importante artesanía, fabricándose magníficas mantillas para la exportación. Asimismo confeccionaban prendas como echarpes, juegos de cama, cortinas, manteles, etc, que todos tenemos en nuestros hogares como recuerdo de nuestras abuelas. Se realizaban diariamente en una especie de contertulia en el que la crítica y el chisme era uno de los mayores alicientes de estas reuniones de las mujeres en las plazas.

Continuando con las tradiciones, cabe citar algunas más recientes, como la de rendir visita al Sepulcro de San Fray Leopoldo de Alpandeire los días 9 de cada mes, especialmente en Febrero, aniversario de su fallecimiento. Por este Fraile sienten los gabienses una profunda devoción y fé; y los mayores lo conocieron en vida, pidiendo limosna por el pueblo de Gabia Grande para los más necesitados.

El Sepulcro de San Fray Leopoldo se encuentra en Granada; y son muchos los milagros que se atribuyen el Fraile.

Todos recordamos “el día de los quintos”, semana anual de fiesta para todos aquellos que eran tallados para el Servicio Militar. Estos quintos iban con su gorra y pañuelo, casa por casa saludando y siendo invitados por las familias, por la noche cantaban serenatas y la fiesta duraba una semana, en la que repartían vino y caramelos a mayores y pequeños.